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patient stories

Stephen Lowry

En 1985, al final de la madrugada , como DJ, en la discoteca Cupid de Newry, al norte de Irlanda, Stephen Lowry se convirtió en la víctima de un ataque con bomba, que le cambió la vida. El dispositivo explosivo escondido, entre los pliegues de un abrigo, explotó en las manos de Stephen y aquel momento lo recuerda como si fuera hoy.

Stephen Lowry

“En el momento que la bomba explotó, supe que perdí mi mano. Era tan consciente de que me faltaba la mano que hasta incluso comencé a buscarla en el suelo de la discoteca ; en todo momento estaba pensando “soy demasiado joven para morir”, “soy demasiado joven para morir”. Recuerdo como intentaba salir del lugar y lo siguiente fue que me desperté dentro de la ambulancia.”

Durante sus próximos tres meses y medio en el hospital, a Stephen le dijeron que a pesar de que sus heridas iban curándose bien, le sobraba demasiada extremidad para colocarle una prótesis natural. Tomó la decisión casi al momento de someterse, a otra operación, para acortar 2,5 pulgadas de su brazo.
“La actitud que tenía en ese momento era el de asegurarme de que hacían bien su trabajo y para mí el poder ponerme una prótesis, era un elemento vital, en mi camino de recuperación física y mental.”

Ahora, a los 51 años de edad, después de pasar casi dos décadas utilizando prótesis pesadas, Stephen tiene colocada una mano myoeléctrica bebionic3. El primer hombre, en el norte de Irlanda en recibir una pieza de Kit tan avanzada,el cual ha sido igualmente transformadora, como el atentado mismo.
“Nada se puede comparar, a la versatilidad y a la libertad del bebionic3. Un mundo nuevo completo de posibilidades ha sido abierta, jamás pensé que podría ser una opción para mí, otra vez. Ahora, no sólo, puedo llevar a cabo tareas cotidianas como el cortar la comida y el conducir. Actualmente, tengo clases de aviación-un pasatiempos que el bebionic3 ha mejorado sin fin, gracias a su precisión y a su destreza.”

Quiere compartir su experiencia con cuanta más gente mejor; en su tiempo libre Stephen lo pasa dando charlas en las escuelas sobre su discapacidad y también visitanto a los amputados pre y postoperatorios.

“Quiero demostrarles que perder una extremidad no significa el fin del mundo, que hay que trabajarlo. La acogida que recibo de personas desconocidas es tan positiva, que me han aportado realmente más confianza en mi mismo. Quiero compartir mis experiencias con gente que esté atravesando los mismos sentimientos que yo pasé durante todos esos años.”

“La tecnología y yo nos llevamos bien-Ahora, no puedo imaginarme mi vida sin la mano bebionic.”

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